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La Sombra Afilada (relato)

agosto 3, 2009

Bueno, estreno el blog con un relato que presenté al concurso de personaje de cómic de Sedice en su primera edición, hace algo más de un año, pensado en un rato y escrito en dos.
Tengo que admitir que fui el primer sorprendido al llevarme el premio…😆
¿Y qué os voy a contar que no imaginéis? Los personajes me molaron tanto que los pienso rescatar para un proyecto futuro, avisados quedáis…😆
Pues bueno… ¡que lo disfrutéis! ;p

Lucía no sabía muy bien qué estaba haciendo allí.
Ella no era más que una chica cualquiera, y, de alguna manera, ahí estaba, rodeada por los miembros de la Hermandad de la Máscara, ofreciendo unirse a ellos.
¿Pero qué podría aportar una chiquilla a unos dioses sobre la Tierra?
Sol Invictus, líder de la Hermandad, se irguió junto a su trono, cruzó sus brazos sobre el poderoso pecho, y, sin hacer el menor esfuerzo, flotó sobre el suelo, y se aproximó a la chica vestida de negro.
A pesar de ser el líder de la Hermandad, Sol Invictus era el único de sus miembros que no usaba máscara. No la necesitaba. Nadie era capaz de mirarle directamente.
Lucía no era una excepción. Ella era sólo una sombra frente al Sol.
– Estás de broma, ¿no? – dijo Sol Invictus, y el susurro que salió de sus labios resonó en las bóvedas de su fortaleza.
– No… – intentó decir Lucía, aunque no estaba segura de que sus palabras hubieran llegado a ser pronunciadas.
– Hay que admitir – dijo el Clavo con una sonrisa – que, a pesar de ser una jovencita, tiene un buen par de cojones.
– ¡Esto no es un juego, Clavo! – replicó La Gloria.
– Sin embargo, ella se ha arriesgado a entrar en la Fortaleza… – notó Lucía la voz del Fantasma cerca de su cuello, no pudiendo evitar un escalofrío por su cuerpo.
– ¿Cuántos han conseguido eso? – preguntó el Clavo, sonriéndose de nuevo -. Aparte de mí, claro está…
– Pero ella no lo logró – dijo el Orfebre.
– No – concedió el Clavo -. Pero sigue viva…
– Porque la detuvimos a tiempo – agregó Sol Invictus, provocando el estremecimiento en Lucía, que se preguntaba cómo podían sus compañeros de la Hermandad de la Máscara permanecer impasibles ante tamaña presencia.
– Tiene valor – afirmó el Brujo Azul -. Pero le falta algo.
– El Brujo tiene razón – concedió La Gloria -. Pequeña – prosiguió dirigiéndose a Lucía con una sonrisa-, aquí no se trata de apalear a simples rateros. Aquí se trata de enfrentarse a fuerzas que están muy por encima de ti. Se trata de salvar al mundo, ¿comprendes?
Lucía comprendió, y asintió. En ese momento pensó que nada podría negarle a algo tan estremecedoramente hermoso como la sonrisa de La Gloria.
– Dinos, niña – ordenó Sol Invictus -, ¿qué te ha traído aquí?
– Bueno… – susurró Lucía -. Yo sólo quiero ayudar… Veréis… Bueno… Todo empezó… la verdad es que cuando era niña, por alguna razón, seguramente por ser la más pequeña, o por ser la más callada, no sé por qué… mis compañeros de clase siempre abusaban de mí. Me pegaban, me insultaban, cosas así… Me sentía totalmente indefensa, y desamparada. Mis padres no supieron qué hacer, salvo apuntarme a clases de aikido. Pensaron que así terminaría por poder defenderme a mí misma. No sólo en el colegio… por aquel entonces esta tampoco era una ciudad mucho más segura que ahora… -. Se interrumpió unos segundos al recordad que ahora estaba a varios kilómetros de la ciudad -. En fin… el caso es que fue ahí donde empecé a desarrollar no sólo mi talento en las artes marciales, si no que, poco a poco, me fui dando cuenta de que mis reflejos no eran algo normal… Es decir… bueno… si lo fueran, no habría podido esquivar los ataques del Clavo…
– Los veías venir, ¿cierto? – preguntó el aludido.
– Sí… y muy poco a poco…
– Entiendo… – dijo el Clavo.
– Sigue contando – pidió La Gloria -, por favor.
– Sí, claro… el hecho es que aprendí a defenderme, y eso me hacía sentir mejor… Pero no del todo… bueno… ya sabéis… no todo el mundo es capaz de defenderse…
– Sí – concedió el Orfebre -. En eso te comprendemos perfectamente.
– Bueno… al principio eran mis compañeros de clase… luego fue en la calle… Mi sensei se sentía orgulloso, pero se preocupaba por mí. Esas preocupaciones terminaron el día que mi familia se trasladó a vivir al campo, alejándome de los peligros de la ciudad. Pero…
– Pero volviste… – se escuchó al Fantasma.
– Sí. A estudiar… y me reencontré con lo que creía haber olvidado…
– Y por eso pasas las noches apaleando malhechores por las calles – intervino Sol Invictus -, ¿cierto?
– Pequeña, eso es muy peligroso – dijo el Clavo -, pero estos se preocupan demasiado.
– ¿Qué insinúas, Clavo? – tronó la voz de Sol Invictus.
– Bueno, Sol… ya lo has visto… La chica sabe defenderse…
– ¡ESTO-NO-ES-UN-JUEGO!
Lucía casi se derrumba ante la voz de Sol Invictus.
– Lo sé… pero la ciudad no es segura. Nosotros empezamos como ella, apaleando a camellos y a violadores. Pero ahora tenemos cosas más calientes entre manos, y no podemos perder el tiempo salvando la ciudad mientras tenemos que salvar el mundo.
– ¿Y si algo le pasa a ella? – preguntó Sol Invictus -. ¿Podrás cargar con otra muerte en tu conciencia?
– Yo sé cuidarme… – susurró Lucía.
– Ella sabe cuidarse – repitió el Clavo, seguro de que Sol Invictus ignoraba a la muchacha -. Tanto o mejor que la mayoría de nosotros hace no tanto tiempo, Sol…
El líder de la Hermandad de la Máscara se giró y miró a Lucía, quien apartó la vista instintivamente.
– Haz lo que quieras, niña, pero nunca formarás parte de la Hermandad de la Máscara…
– Esas palabras dejaron de tener credibilidad hace ocho años – rió el Clavo, recordando lo sucedido entonces.
Pero Sol Invictus había desaparecido.
El Clavo miró a Lucía con una sonrisa socarrona marcada de cicatrices. Todo lo que podía ver de su cara.
– Mucha suerte… Sombra…
– Afilada… Sombra Afilada…
– Bonito nombre… Pequeña… tienes potencial… Limpia las calles… que algún día puede que nos ayudes a limpiar el mundo.
Lucía sonrió bajo su máscara.
– Ya sabéis donde encontrame.

San Fernando,
7 de octubre de 2007

8 comentarios

  1. Está bien para empezar… y tu que decias que no tenias relatos cortos para presentar a concursos…


  2. Vale, yo lo habría premiado… pero también debo reconocer que no soy el juez más imparcial y que no conozco los otros relatos concursantes… Pero yo lo habría premiado.


  3. Pues si había nivel… Más felicitaciones, entonces


  4. uuuhm sol invictus? me mola, muy masculino ;P


  5. Aquí faltó poner una bonita imágen de nuestra super heroína¡¡ 😛


    • Los fanarts son bienvenidos… ;p
      (De hecho, de esta chica hice un dibujo… a ver si lo encuentro…)


  6. ¿Te he dicho ya que me encanta este relato? Aunque fuese hace tiempo, se notaba ya tu faceta de escritor bohemio XDD



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