h1

Movimientos improvisados (2)

septiembre 21, 2009

– ¿Se cabreó mucho el chino? – preguntaba Tatiana echándose salsa en el arroz.
– Creo que he aprendido a decir “hijoputa” en cantonés – respondió Salva, llevándose el extremo de los palillos a la boca, pensativo -. Y eso que le di propina.
– ¿Ya ha llegado la comida? – preguntaba Ale asomando la cabeza desde el cuarto de baño.
– ¡Date prisa o te quedas sin comer! – le gritaba Romero.
– Va, va…
Mientras Ale llegaba a la mesa, los platos y vasos se colocaron a lo largo de la mesa desplegada del comedor, y tomó asiento junto a Romero y frente a Salva.
Todos se habían vestido para una cena formal.
– Hay cocacola, agua y cerveza de lata para beber… ¿qué queréis? – preguntó solícito Ale.
– ¡Cerveza! – sonaron las otras tres voces al unísono.
– Pues cerveza entonces…
– Bueno, bueno, bueno… – empezó Salva, llamando la atención de sus compañeros golpeando con los palillos en la lata de birra -. Tenemos muchas cosas que hablar. Sobre turnos de compra, limpieza, y otras normas de convivencia básicas… Pero, lo primero es lo primero. De todo eso podremos hablar cuando se nos pase la resaca… Pero hay algo que debemos tratar con total prioridad antes de que empiece a correr el alcohol, Tatiana que te estoy viendo…
– Sólo era un buchito.
– Bueno – dijo, señalando con un dedo a Tatiana -. ¿Qué habitación quieres?
– Me da igual.
– ¿Y tú? – señalando a Romero.
– Me da igual también.
– ¿Tú? – señalando a Ale.
– Me gustaría tener toda la luz natural posible.
– Muy bien. Entonces yo me quedo con la grande, la de al lado para Tatiana, la otra para Romero y la del final, para Ale, ¡perfecto! Ahora debemos brindar…
Los otros tres alzaron dubitativamente sus latas para acompañar a Salva.
– ¿Puedo preguntar algo?
– Eso ya es una pregunta, Ale – respondió Salva.
– Ya… lo que quiero preguntar es…
– Fácil. Yo llevo ya tiempo viviendo en esta casa. El cuarto grande es mío. El cuarto grande y el bote de champú verde que espero que nadie haya usado. ¿Nadie? Bien, perfecto. Otra cosa. ¿Alguno de vosotros fuma? Porque, si es así, yo estoy dejando el tabaco, así que mejor que se limite a su propio cuarto o al balcón, pediría por favor, ¿sí? ¿Alguna duda? ¿No? ¿Alguien quiere mejor cubiertos occidentales?
– La verdad es que eso era lo que te quería preguntar.
– Pues corre a la cocina, antes de que empecemos a conocernos y acabes siendo un marginado durante todo el tiempo que te quede aquí, corre, corre, ¡¡¡CORRE!!!
– Estás un poco alterado, ¿no crees? – preguntó Romero.
Salva echó salsa agridulce en un extremo de un rollito antes de llevárselo a la boca.
– No, hombre – intentó decir manteniendo el rollo con sus labios -. ¿Cómo dices eso…?
– Bueno, ya estoy aquí.
– Bien, te libraste de la marginación – comentó Tatiana con una sonrisa.
– ¿Por qué necesitas tanta luz, Ale? – preguntó Salva.
– Es que estudio ilustración, y…
– ¡Ah, tenemos a un artista en casa! – exclamó Salva -. ¿Y sobre qué te gusta dibujar…? ¡Ilústranos!
– Ah, bueno, pues no sé… Un poco de todo. Me gusta reflejar cómo me siento.
– Lo dicho – añadió Salva, masticando un trozo de pollo al limón -. Un artista. Ya nos enseñarás algo luego.
– Emm… claro…
– ¡Tatiana! – gritó Salva, haciendo que a la chica casi se le cayera la lata de cerveza.
– ¿¡Qué!?
– Tienes una guitarra, ¿verdad?
– Un bajo. Pero tranquilo, que voy a insonorizar el cuarto.
– No, bueno, sí, vale, pero… Tocas, ¿eh?
– Sí. Toco el bajo en un grupo de punk gótico.
– Mola…
– Sí… nos llamamos Dead Keys. Llevamos unos meses.
– Me gusta, me gusta… ¿Pero tú eres de aquí, entonces?
– Sí, pero tenía ganas de irme de casa ya.
– Ahá, entiendo. ¿Y aparte, te dedicas a algo?
– Sí. Soy técnico informático en GMA.
– ¿De verdad? – preguntó Romero -. Suena muy bien.
– Sí. Es un buen trabajo, apenas tengo que hacer nada y lo gano bastante bien. Me paso la mayor parte de la jornada leyendo y con el MP3. Pero no pienso pegarme el día arreglando vuestros ordenadores, aviso.
– Te envidio… – reflexionó Salva -. Bueno, Romero. Te toca.
Romero se tomó con calma la petición de Salva, terminando de masticar el trozo de cerdo agridulce. Lo tragó y tomó un sorbo de cerveza.
– Yo este curso empiezo corte y confección.
El silencio se hizo en el comedor.
Romero respiró hondo, contando mentalmente, antes de hablar.
– Mi abuelo es sastre. Mi padre es sastre. Me gusta el oficio. ¿Por qué todo el mundo lo ve tan raro?
– No, hombre, perdona… – se disculpó Ale -. Es que…
Salva le interrumpió, echándole un cable.
– ¡El mundo tiene una idea equivocada de lo que es la…! Bueno… Eso…
Volvió a hacerse el silencio.
– Me harás un traje, ¿verdad?
– Entonces vosotros dos habéis terminado el instituto este año, ¿no? – preguntó Tatiana -. Pensaba que los dos érais mayores.
– Pues yo pensaba que tú eras más joven – respondió Romero -. ¿Cuántos tienes?
– Yo 22, ¿y vosotros?
– Yo 18 – respondió Romero.
– Yo los cumplo en noviembre – respondió Ale.
– Vaya, entonces falta poco – intervino Salva -. Deberíamos hacer una fiesta. Comprar algo de beber, algo de música, invitar a algunas mujerzuelas…
– ¿Qué fue de no armar jaleo? – preguntó Romero.
– No pasa nada… lo haremos todo en el cuarto de Tatiana.
Los cuatro empezaron a reír.
– ¿Y qué hay de ti? – preguntó Tatiana dirigiéndose a Salva -. Tú eres un puretilla ya.
– ¿Yo? No, qué va… Sólo tengo 31 años.
– Uhhh… tenemos a un señor mayor en casa – rió Romero -. No nos castigarás sin tele por sacar malas notas, ¿no?
– A Ale a lo mejor, que aún es un crío – rió Salva.
– ¿Y cómo te ganas la vida? – preguntó Tatiana.
– Secuestro a adolescentes. No, es mentira. Soy reportero en el Provincia.
– ¿Reportero? – preguntó Romero -. Suena bien.
– Bueno, básicamente soy periodista y fotógrafo. Estamos escasos de personal, así que tengo que hacer el trabajo de dos personas. Lo que estaría bien si cobrara el sueldo de dos personas, pero tampoco se puede tener todo en esta vida, supongo…
– Vamos – replicó Romero -, que te explotan.
– Mismamente…
– ¿Y no te da cosa meter a tres jovenzuelos como nosotros en casa? – preguntó Romero.
– Bueno… los estudiantes suelen pagar el alquiler a tiempo. Me ahorra problemas con la dueña. Por lo demás, nah… Yo soy de espíritu joven a partir de la segunda rubia, y la gente de mi edad resulta tremendamente poco interesante, así que, por mí, no hay problema. ¿Y por vosotros? Espero que no, ¿verdad? Hasta ahora, nos estamos llevando muy bien…
– No, sí, de puta madre – respondió Tatiana.
– ¡Perfecto pues! ¿Me acercas el arroz, Ale? ¡Ale! Estás muy callado. ¿Estás incómodo?
– No, no, nada…
– ¡Pues habla, joder, que me quedo sin saliva! Dime, Ale, ¿tienes novia?
– No, no.
– Pues mejor. Estás empezando una etapa de tu vida en la que a veces conviene no tenerla. ¿Y tú, Romero?
– No, tampoco tengo novia.
– Vaya, tenemos a dos apuestos solteros en casa. Bueno, tres, si me permitís que me aplique lo de apuesto, jeje. ¿Y tú, Tatiana?
– No, yo tampoco tengo novia.
Los cuatro rieron por lo bajo, evitando escupir la comida.
– Bueno, novia, novio…
– No, también estoy soltera.
– Muy bien. Entonces, dado que los tres sois jóvenes y guapos, y yo soy menos joven, pero igualmente guapo, no descarto que haya por aquí desfile de quintas y hasta octavas personas, así que…
– ¿Bufanda, gorra, corbata o pañuelo en el pomo de la puerta? – interrumpió Tatiana.
– Eh… por mí perfecto.
– Mucha prisa por aclarar ese punto – comentó Ale -. ¿Esperas a alguien esta noche?
– ¡No, pero nunca se sabe!
Los cuatro rieron ruidosamente.

Pues ea, ya llegó el chino.😛
Por lo tanto, ya pude colgar el segundo capítulo de
Movimientos improvisados.
Estas semanas han sido bastante entretenidas. Ya lo he explicado en el otro blog, así que no me repito😛
He dejado pasar demasiado tiempo entre los dos primeros capítulos, y, aunque nunca me he fijado una frecuencia (ni pienso, ¿qué le hago?, yo soy así…), no quería que pasara tanto tiempo entre dos entregas. Máxime, cuando son las primeras… Pero bueno, las cosas te vienen como te vienen, y uno es un proca… vago.
Y bueno, espero que os esté gustando el asunto.
Y nada que añadir…
¡Hasta más leer!

3 comentarios

  1. Menuda panda. Me está gustando de momento. Vale que son sólo dos partes lo que he leído, pero auguran un buen futuro.


  2. pobre chino…


  3. Comienza la cosa con buen rollito, ya vermos cuando se tuerce el asunto.

    Que estarás tramando… ¬_¬



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: