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El zorro y la avispa (II) (Fanfic)

septiembre 27, 2009

¡Buiiiinas!
Os subo la segunda parte de
EZYLA (Aquí está la primera, para el que no se acuerde). Las aclaraciones pertinentes ya las subiré un día de estos, que ahora mismo ando liadete en otros asuntos…
¡Aweeee…!

Melvin Peyton era un chico normal, como todos los demás. Sin embargo, Caroline veía en él algo más. Tal vez fuese la mirada tierna de sus ojos claros, o la forma con la que sonreía. Su voz suave, o su pelo rebelde. Tenía un encanto especial. Algo que nadie más había visto. Sólo Caroline, pero no hasta que interrumpió ese profundo suspiro.
– Hola… Melvin.
– Hola.
Se quedaron mirándose, hasta que el muchacho torció el gesto.
– ¿Te pasa algo?
– ¿Qué? No… nada. Nada.
– Bueno – añadió Melvin, sonriendo -. Vamos a clase.
La segunda clase de la mañana, literatura, prometía ser aburrida. A Caroline le encantaba leer, pero la manera de enfocarla desde el punto de vista de los estudios, con todos esos nombres y fechas y títulos aburridos que reflejan la pena y la desesperación de Canadá y el resto del mundo, hacían que Caroline acabase evadiéndose con su imaginación.
La profesora (Caroline no recordaba haberla visto antes) entró con un gracioso caminar, y, tras pasar lista y presentarse como Danielle McArthy. Miró a la clase con una gran sonrisa.
– ¿Qué libro habéis leído este verano?
La clase permanecía en silencio.
– ¿Nada?
Una trémula mano se elevó entre todas.
– ¿Tú?
– Momo, de Michael Ende – respondió Caroline.
– Vaya. Un clásico de la fantasía, ¿eh? -. La profesora sonrió -. ¿Algo más?
Los ojos de la profesora McArthy seguían fijos y alegres en Caroline, que empezaba a sentirse incómoda.
– Olvidado Rey Gudú – respondió Caroline, que notó el gesto de la profesora pidiéndole una explicación para el resto de la clase -. Es de una autora española. Ana María Matute.
– No lo conozco ¿De qué trata? – preguntó Danielle. Empezaba a resultarle simpática.
– Es la historia de un reino desde su fundación hasta su caída. Con todas sus guerras y conquistas, sus héroes, sus reyes. Tiene mucha fantasía y… -. Caroline empezó a sentirse incómoda al saberse mirada por todos.
– ¿Y…?
– No, ya está – añadió la chica, avergonzada.
Danielle sonrió, y Caroline se sintió a gusto. Entonces Melvin se giró desde su asiento dos filas a su derecha, y le sonrió.

– No puedo creer lo que has hecho – contestó el joven con una humilde sonrisa.
Fiona acariciaba el pelo rojizo de su amado tumbado a su lado.
– Era todo lo que podía hacer.
– ¿Y qué harán los tuyos?
– Algunos volverán a Arcadia. Pero otros se quedarán.
– Si te quedas… puede que mueras.
Fiona borró la sonrisa de su rostro, sólo para traerla de nuevo un instante después.
– Si no me quedo, sé que moriré. Soy un hada. Vivo de sueños. Y tú eres mi sueño.
Fiona se arrodilló junto a su amante. Clavó sus ojos esmeralda en él, y le besó tiernamente.
Ajenos a la felicidad de la pareja, los sirvientes de Lady Fiona tenían su propia parte en el problema.
– La gente ha dejado de soñar – dijo Gerión, troll al servicio de la casa Fiona -. Los Pasos a Arcadia se están cerrando ante la desesperación de los mortales. Debemos irnos ahora o no volveremos nunca. Si nos quedamos… -. Calló.
– Si nos quedamos, sólo tenemos una oportunidad – dijo Nisa -. Y no es algo que me guste.
– ¿Te refieres a… eso? – preguntó Luca.
– Así es – respondió la soldado mirando al joven poeta.
Luca escupió indignado.
– No me gusta la idea de meter mi alma de hada dentro de un sucio cuerpo mortal. Lo haré si no tengo más remedio, pero la vida en este triste mundo acabará por pudrir nuestro Glamore.
– Ya no queda apenas Glamore – añadió Gerión.
– Poco – discrepó Ardo -, pero aún queda para una pequeña fiesta.
– ¿Pero cuánto más podremos prolongar esa “fiesta”? – se revolvió Nisa furiosa.
Ardo parecía ausente.
– No lo sé – respondió finalmente -. Pero pienso estar aquí para comprobarlo.
– ¡Oh, Ardo, maldito seas! – se desesperó Nisa -. ¡Para ti nada es serio! ¡Estamos hablando del fin de nuestra gente!
– Podemos salvarnos huyendo a los Pasos.
– ¿Lo harás? – preguntó Luca.
Ardo le miró ausente.
– No. No lo haré. Si Fiona se queda, yo me quedo con ella. Juré protegerla. Y lo haré. ¿Vosotros qué haréis?
– Yo me temo que volveré a Arcadia – dijo Luca.
– ¿Y eso? – preguntó Gerión -. ¿Tiene algo que ver con esa linda condesita?
Luca sonrió avergonzado.
– Son sus ojos por los que veo y su risa por la que vivo. Si su aliento se aleja de mí, sé que moriré sin aire.
– Poetas… – rió Ardo.
– Buenos días, jóvenes amigos -. La voz de la feliz Lady Fiona sobresaltó a los cuatro amigos -. Bellos versos, Luca ap Fiona.
– No son míos – confesó el poeta.
– ¿No?
– No. Sólo traduzco a palabras los trinos de mi bello ruiseñor.
Fiona sonrió.
– Te auguro un gran futuro más allá de las Tierras del Otoño – dijo Fiona -. Pero nunca olvides de dónde vienes.
– Olvidaré de dónde vengo, pero nunca a los que dejé atrás – respondió Luca, pesaroso.
– ¿También vosotros partiréis? – preguntó la Dama a los otros tres.
– Mi vida está a vuestro lado, Lady Fiona – respondió Gerión -. Y mi muerte debe ser a vuestro servicio.
– Si mi reina se queda – dijo Nisa -, yo me quedaré a su lado.
Asintiendo llena de orgullo, Fiona se volvió a Ardo.
Ardo se encogió de hombros.
– Promete ser una buena aventura… y yo no tengo nada mejor que hacer.
Los ojos de Fiona mostraron una luminosa lágrima de orgullo por la lealtad de sus sirvientes.

Continuará…

5 comentarios

  1. Me gusta Fiona, la tipa es sosilla pero tiene estilazo a morir jaja, pero tienes que seguirlo ¿ok? ¡No te pares!

    Por cierto enne, antes de que se me olvide, tienes premiso en mi blog!!!!!!!!


  2. Por cierto que la actitud de Fiona me parece un poco egoísta. El amor es egoísta y todo eso, pero debería ordenarles a sus sirvientes que vuelvan y no que se queden a desvanecerse con ella.

    ¿Por qué son siempre las damas las que abandonan todo por amor?


  3. […] poder subirla entera antes de irme. Para los que quieran repasar, aquí están la primera, la segunda y la tercera parte. Ea… a pasarlo bien… […]


  4. […] poder subirla entera antes de irme. Para los que quieran repasar, aquí están la primera, la segunda y la tercera parte. Ea… a pasarlo bien… […]


  5. […] preparadas, así que… ¡no dejarme solo! Como siempre, os pongo los enlaces a la primera, segunda, tercera y cuarta partes. Ea… portáos bien… […]



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