h1

2/365

enero 17, 2010

Él acarició el cuello de ella con deleite. Una sonrisa en sus finos labios mientras el dedo descendía era contestada por la risa nerviosa de ella, que permanecía con los ojos cerrados, el rostro vuelto hacia el techo de su habitación.
– Venga, dímelo – imploró ella -. ¿Cuántos años tienes?
– ¿Qué más da? – contestó él -. Total, ya te he dicho que soy algo mayor de lo que aparento.
– ¿Algo cuánto? – preguntó ella.
– ¿Qué más da…?
Él se recreó en el palpitar de la sangre bajo la piel de ella, relamiéndose los labios.
Ella no sabía que, en breves momentos, se convertiría en su alimento.
Pero él no sabía que, antes de que eso pasara, una estaca en su pecho pondría punto y final a sus siglos…

2/365

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: